Durante los primeros ocho meses del 2025, el Perú ha vivido una de las etapas más críticas en materia de seguridad ciudadana. Según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF), se registraron 1 293 homicidios, casi cinco asesinatos por día.

En Lima, los crímenes se concentran en distritos como San Martín de Porres, San Juan de Lurigancho y Ate, mientras que en el norte, La Libertad se mantiene como la segunda región más violenta del país, pese a la ligera reducción de asesinatos en Trujillo.

La extorsión es una de las principales amenazas: afecta a comerciantes, transportistas y hasta a zonas rurales como Ayacucho,donde se han reportado decenas de denuncias solo en los primeros meses del año.

En entrevista, la alcaldesa de Canaria (Ayacucho), Victoria Alfaro, calificó los estados de emergencia como una “medida desesperada” que no soluciona el problema de fondo. Criticó además la falta de coordinación entre la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial, y la inestabilidad política tras la vacancia de la expresidenta Dina Boluarte.

El país enfrenta así un escenario incierto, donde la violencia y la desconfianza marcan la vida cotidiana.
Las autoridades locales piden políticas sostenibles, respeto a los derechos ciudadanos y una verdadera estrategia de prevención del crimen.