Después de ocho años de silencio, el Museo de Arte Moderno de Trujillo reabrió sus puertas al público, cerrado desde el 2017 debido al Fenómeno del Niño y posteriormente, a la pandemia, el espacio retorna con una propuesta renovada que busca reconectar a la ciudad con su identidad cultural.
“Con este museo queremos descentralizar la cultura, integrarla a otras ciudades del país; darle un nuevo empuje cultural al norte. Pienso que la cultura, por ende, la educación, es lo que nos sacará adelante como país”, dijo en vida el maestro Gerardo Chávez, creador del MAM. Hoy, su frase vuelve a resonar entre los muros del museo que dedicó a Trujillo, mientras visitantes y familias regresan a un espacio que permaneció dormido casi una década.

Foto: Goo tu lugar seguro
Un regreso esperado
El Museo de Arte Moderno, fundado en 2006 por Gerardo Chávez, buscó crear un espacio de encuentro con el arte contemporáneo, su arquitectura inspirada en haciendas norteñas y su luz natural lo volvieron un referente y uno de los legados más importantes del maestro.
“Volver al museo después de tantos años ha sido sorprendente, recuerdo que antes era un lugar mucho más quieto, casi contemplativo, pero ahora todo se siente más cercano. Las salas están llenas de vida, de colores y de nuevas formas de ver el arte. Me emocionó ver que un espacio que estuvo apagado tanto tiempo hoy vuelve renovado y pensado para que cualquiera pueda disfrutarlo”, explicó Rocío Herrera, visitante del MAM.

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Las salas del recorrido renovado
Sala de Proyectos

Aquí la modernidad se muestra como un proceso en transformación, donde el arte experimental revisita el pasado y lo proyecta al futuro, destaca un ensamble automatizado inspirado en el universo Moche que une sonido, imagen y materia.
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Sala Ángel Chávez
Dedicada al hermano del maestro, esta sala revisa la obra de Ángel Chávez, quien retrató la identidad norteña con intensidad cromática, su pintura pasa de la figuración a la abstracción con trazos enérgicos y una paleta de rojos y tierras.

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Sala Colección

Aquí se reúne trabajos de artistas peruanos, latinoamericanos y europeos que dialogaron con la obra y la trayectoria de Gerardo Chávez, la selección permite reflexionar sobre los cruces entre figuración y abstracción, mito y modernidad, identidad y universalidad.
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Destacando la maqueta hecha con madera y juguetes antiguos, recrea un bar ficticio con un matrimonio carnavalesco, mezclando geometrías andinas y elementos modernistas, en un mundo de fiesta y memoria con personajes diminutos.

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Sala Temporal

En este espacio, las obras exploran tensiones entre pasado y presente, lo místico y lo político, desde territorios como el desierto, reactivan narrativas ocultas y rinden homenaje al maestro Chávez.
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“Participar en esta reapertura ha sido profundamente significativo para mí. He trabajado mucho tiempo explorando la relación entre territorio y memoria, y ver mi obra dialogar con la historia visual del norte del Perú es una experiencia única. Siento que aquí mi trabajo encuentra un nuevo sentido, porque las personas no solo lo observan, sino que lo conectan con sus propias vivencias. Para un artista, eso es trascender, que tu obra toque realidades distintas y siga generando preguntas”, señaló Daniel Felipe Rodríguez, artista colombiano.
Sala monumental
Esta sala presenta piezas de gran escala que superan los 6 metros, utilizando materiales como barro, carbón y yute los cuales funcionan como archivo vivo prehispánico en un lenguaje que une iconografía popular y expresionismo surrealista.

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El pabellón precolombino

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“Este pabellón es uno de los espacios que más cuidamos durante el proceso de reapertura. Cada pieza cuenta una historia distinta sobre cómo nuestros antepasados entendían el mundo. Aquí encontramos esculturas que representan rituales, deidades, escenas cotidianas y símbolos que fueron parte esencial de culturas como Moche, Chimú o Chavín. Nuestro trabajo fue reorganizar el guión museográfico para que los visitantes puedan recorrer este legado de forma clara, comprensible y respetuosa, la idea es que al salir, cada persona sienta que ha conocido un fragmento importante de nuestra historia”, explicó Nancy Campos, guía turística cultural del museo.
Un impacto más allá del arte
“Creo que todos deberíamos darnos un tiempo para visitar el museo, más allá de las obras, es una experiencia que te permite respirar cultura y entender mejor lo que somos como región. Yo salí con una sensación de orgullo, como si hubiera reconectado con algo que estaba olvidado. Por eso, de verdad animo a que vengan; no importa si saben de arte o no, el museo está hecho para que todos podamos disfrutarlo y sentirlo”, mencionó Alejandra Poma, visitante del MAM.

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REPORTAJE MAM: El regreso que enciende el Arte Trujillano
Redacción y revisión: Mozo Ruiz Ernesto Rafael