Trujillo atraviesa momentos de conflicto que no solo se reflejan en sus calles o en los espacios políticos, sino también en el ánimo de su propia ciudadanía. Hoy, el reto va más allá de reconstruir obras físicas: se trata de reconstruir la confianza, el diálogo y la transparencia.
Porque una ciudad sin comunicación clara, sin justicia y sin participación activa… es una ciudad que poco a poco comienza a apagarse bajo el peso del silencio.